La agencia Andes da pistas ya sobre muerte cruzada

Basta haber visto hoy la página web de la agencia de noticias Andes para ponerse a sospechar que en alguna mente del Gobierno se piensa en la posibilidad de una muerte cruzada para eliminar a la Asamblea Nacional.
En Andes se mantuvo durante todo el día de hoy una “noticia” que titulaba así: “Oposición a Correa desconoce mandato popular ordenado en las urnas”.
La nota concluye en que existe un plan opositor para no acatar los resultados de la consulta sobre la base de una declaración de Gilmar Gutiérrez de Sociedad Patriótica. Según Gutiérrez, su partido se opondrá a la probación de temas que fueron aprobados con menos del 50 % de los votos, considerando a los nulos y blancos.
Pero lo más interesante de la nota no radica en lo que haya dicho o no Gutiérrez. La nota presenta de tal manera la supuesta noticia que es muy fácil sugerir que, entre las opciones del gobierno, está el mecanismos constitucional de la muerte cruzada según el cual el Presidente decreta la disolución de la Asamblea.
Sugiere, además, la posibilidad de un nuevo referéndum.
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Con un triunfo así lo difícil viene luego

Los datos de última hora no son las mejores noticias para quienes no están de acuerdo en que la Presidencia termine gobernando sobre la justicia y sobre los medios de comunicación.
Si la tendencia de los datos que se ingresan actualmente en el sistema del Consejo Nacional Electoral continúan, el Sí finalmente se impondrá en las dos preguntas que han desatado una gran expectativa en los últimos días: la 4 y la 9.
Pero si no son las mejores noticias no dejan de ser muy buenas noticias. Es, en efecto, una muy buena noticia que en esas dos preguntas el margen del triunfo del Gobierno será lo suficientemente estrecho como para que cuando se pretendan hacer las reformas a la Constitución se ponga en la mesa de la discusión el tema de la legitimidad y de la conveniencia para el país de que estos dos temas sean traducidos en reformas constitucionales.
Si todo sigue igual, al final del conteo de votos los resultados serán casi idénticos al conteo rápido que el CNE hizo público a las 21:00 del sábado y que, a la postre, obligó al Gobierno a suspender la fiesta en la avenida de los Shiris.
Según este conteo rápido, el Gobierno habrá alcanzado una ventaja mínima en estas dos preguntas que son la médula del proyecto político de Correa. Es decir el corazón de su intento por controlar la justicia y la prensa.
Con un margen tan estrecho, será bastante complicado poner en ejecución las dos propuestas. La comisión especial que se deberá conformar para reformar a la función judicial nacerá con una marcada debilidad y con un margen de acción muy corta. La opinión pública, para cuando se empiece a conformar a este organismo, estará notoriamente escéptica de la propuesta de Correa.
Lo mismo o quizá algo peor ocurrirá con la idea de hacer un consejo de regulación cuyo evidente objetivo es neutralizar el trabajo de la prensa privada del país. Esta tema deberá pasar por la Asamblea Nacional y luce complicado, a la luz de estos resultados, que se articule una mayoría lo suficientemente sólida como para que la voluntad del Presidente se imponga de forma integral. ¿Cómo van a actuar los asambleístas de Alianza País que representan a provincias donde el triunfo del No fue contundente como en Bolívar o Loja? Sin duda, el panorama no es sencillo.
El Gobierno hará todo lo necesario para que al final de conteo aparezca como el gran triunfador de la consulta. Pero este tema no puede ser considerado con la óptica del hincha que se solaza ante el triunfo de su equipo en la tanda de penales.
Hacer cambios constitucionales tan dramáticos con un apoyo que no llegará más allá de los 50% del electorado es sin duda un desafío a la legitimidad.

Si no gana la 4 y la 9 todo se habrá derrumbado

Aún es demasiado prematuro para decir que el Sí de Correa ha perdido en al menos una pregunta. Pero cuando se han contabilizado el 50 % de los votos, hay evidencia de que el No tiene posibilidades de ganar en al menos dos: la 4 y la 9.
Si aquello ocurre al final del conteo, el proyecto político que Correa había articulado con la consulta quedará desmoronado. Hecho trizas.
Eso porque las dos preguntas llevan los dos pilares sobre los que se construye dicho proyecto: el control de la justicia y el control de los medios de comunicación.
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El robo descarado de los medios “públicos”

Hoy más que nunca es necesario hablar sobre los medios de comunicación manejados por el Gobierno, eufemísticamente llamados públicos. Lo que ocurrió la noche del sábado, cuando el holding de canales incautados desplegaron todas sus capacidades para publicitar una encuesta como si se trataran de datos definitivos y con el evidente propósito de ser plataforma de los intereses del Gobierno, hace imperativo que en el Ecuador articule un movimiento para pedir una explicación.
Se podrá decir que esos canales tenían todo el derecho a contratar a la encuestadora de Santiago Pérez o a cualquier otra, y la verdad es que eso podría ser así si el pago hubiera sido hecho con el dinero de los dueños de los canales. Pero resulta que los dueños de esos canales son, quiéranlo o no, todos los ecuatorianos. Es decir el Estado.
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Consulta: la victoria que no fue

Hubo que suspender la fiesta. Continuarla hubiera sido prolongar el rídiculo, y el bullicio con el que se había llenado la avenida Shyris terminó traduciéndose en un profundo silencio adornado con caras largas y sinsabores.
La verdad es que la fiesta fue demasiado prematura. Los datos del exit poll de Santiago Pérez que el gobierno había contratado para hacerlos públicos en los canales incautados daban la idea de un triunfo holgado. Esa imagen permitía lanzar con energía el ya repetido discurso sobre una nueva batalla ganada a la oligarquía, a los medios de comunicación y a todos quienes no creen en la verdad suprema. La bravuconería de Correa antes de las 21:00 terminó convirtiéndose en una lamentable exposición al ridículo.
Los resultado del conteo rápido del Consejo Nacional Electoral llegó justo cuando más prometía la fiesta de la Shyris, cuando el Gobierno sacaba el mantel largo y las copas de champagne.
Las cifras oficiales daban cuenta de una victoria que, en honor la verdad, es una vergonzosa derrota. Derrota porque el margen entre el Sí y el No no se acerca ni de lejos a lo prometido, y vergonzosa por lo desafiante que fue el arrogante discurso de los ganadores prematuros.
De no ser porque en la más reciente constitución se establece que en una consulta basta que una tesis gane, sin importar que tenga mayoría, el Gobierno no tendría argumentos para hacer aprobar sino una sola de las preguntas planteadas. De no ser por esa constitución, redactada por algunos arrepentidos y conversos de último momento, el Gobierno no tendría cómo viabilizar su proyecto para controlar la justicia y, mucho peor, para establecer un consejo de regulación para los medios de comunicación.
Aún así y con la disposición legal vigente que permite que se gana sin mayoría, el camino para el Gobierno no será fácil. Su propuesta llega evidentemente debilitada y con la sensación de todos de que no hay una evidente mayoría a favor de las tesis de Correa, aunque haya ganado el Sí. Ojo, los datos hablan de que únicamente una de las diez preguntas ganó con algo más del 50 %.
Hay otras formas de leer el resulado. Por ejemplo, para quienes habían apostado a este proceso como un mecanismo para ratificar al Gobierno luego de la supuesta intentona golpista del 30S, el golpe debe ser particularmente doloroso. Quizá sea hora de esconder el tonto guión del golpe.
También deben haberse lastimado los gobiernistas que compararon los resultados con aquellos de los procesos anteriores. Cuando se consultó la realización de la Constituuyente, un 81,72% votó afirmativamente y cuando a la consitución de Montecristi se sometió al escrutinio popular el resultado fue de un 64%.
Y si se hace la lectura, sin duda correcta, de que lo que estaba en juego era el Gobierno de Correa y no las preguntas largas y complicadas que la mayoría no tomaba en cuenta, el dolor debe haber sido aún mucho mayor.

Patiño no ayuda a mejorar las cosas

Ricardo Patiño, el ciudadano, no tiene simpatías con EE.UU. y está en su pleno derecho de no manifestar ni el menor gesto de satisfacción por la muerte de Osama Bin Laden.
En cambio, Ricardo Patiño, el canciller, definitivamente no tiene el más mínimo interés en mejorar las relaciones con EE.UU.
Hoy, Patiño salió a dar unas declaraciones sobre la muerte de Bin Laden que perfectamente pudieron haber sido las de un académico o activista político. Desde esa perspectiva, sus declaraciones en las que priorizó su condena a lo que los EE.UU. han hecho durante los 10 años posteriores al 11S no tienen nada de extrañas o condenables.
Sin embargo, si uno asume que Patiño es el canciller del Ecuador las declaraciones resultan, por decir lo menos, bizarras e inapropiadas. Cualquier cosa menos las de un canciller de un país cuyo Gobierno ha dicho que quiere mejorar las relaciones con EE.UU.
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Que Carrión se aguante no más unos días más

Si ya ha estado preso casi siete seis meses que se aguante un poco más.
Finalmente la protesta de la esposa, su hija y alguno que otro periodista al que nadie lee es mucho menos grave que darle un dolor de cabeza al jefecito cuando solo falta una semana para la consulta.
Y claro, no queremos contrariar a nuestro máximo jefe, porque si condenamos a este César Carrión la gente se indignará y si lo soltamos el tema puede hacer mucho ruido. En ambos casos se podrían afectar las proyecciones que el jefecito tiene hechas para el próximo sábado 7 de mayo.
Además, más vale aguantarnos un poco la conciencia unos pocos días más que perder la oportunidad de que él y quienes le van a ayudar a nombrar los jueces del futuro nos tomen en cuenta. Un contratiempo a estas alturas y nos puede costar la carrera. No nos olvidemos que él no deja pasar una y no se olvida de nada ni de nadie.
Seguro y esta decisión de prorrogar la audiencia de Carrión nos la va a agradecer.
Que no nos escuche pero la acusación esa que hizo de que escondió la llave del Hospital y que le quiso dar cianuro es tan absurda y ridícula que sería escandaloso decir que Carrión es inocente. Ya veremos qué hacemos , cuando la consulta ya haya pasado y él esté feliz como una lombriz.
Además, no hay evidencias de peso y por ahí circula un video que demuestra que nunca se opuso a abrir a la puerta y que fue él quien guió a las personas que lo llevaron hasta el cuarto del Hospital donde se lo atendió.
Que se aguante no más. Lo de más es lo de menos.