Archivo mensual: noviembre 2010

Los toros, el Estado y los niños

Jhen Rivadeneira asume que es mejor que yo educando a mis hijos y que tiene más criterio que yo para decidir aquello que mis hijos pueden o no hacer. No conozco ni remotamente a Jhen Rivadeneira, quien es Juez Cuarto del Trabajo de Pichincha, pero su decisión de que los niños estén prohibidos de asistir a las corridas de toros sin siquiera con el consentimiento de sus padres, me parece que ofende a los derechos que tengo como padre de Antonio y Rosario.
No dudo que Jhen Rivadeneira haya adoptado esa decisión inspirado en los más nobles y caritativos sentimientos y que, sin duda, sea un excelente padre. Puede que sea, incluso, mucho mejor padre que yo y debo agradecerle por su interés por el bienestar de mis hijos pero lo que ellos hagan o no, mientras sean menores de edad, es una decisión de sus padres y, porqué no, de ellos también. En todo caso, la educación de mis hijos no es asunto del señor Jhem por más buena persona que sea, y lamento mucho que haya aceptado una petición de la Defensoría del Pueblo para que no se deje a los niños asistir a las corridas de toros porque, como digo, esa es una decisión cuyo derecho a tomarla me pertenece. Si bien puede ser cierto que los señores de dicha Defensoría pueden ser mucho mejor padres que yo, la verdad es que yo decido qué es bueno para ellos y qué no.

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Vaya lío en el que se metió la Unasur

La Unasur acaba de aprobar una cláusula, a la que nombraron protocolo, según la cual los países miembros de ese organismo regional sancionarán a cualquiera de ellos que rompa el orden democrático. Hoy, los presidentes reunidos en la Guayana firmaron un “protocolo democrático” que ya había sido acordado la víspera por los cancilleres.
Las medidas de sanción incluyen la limitación del comercio, cierre de fronteras terrestres y operaciones aéreas. La decisión, según dice la agencia Reuters, es un apoyo claro a la democracia en Ecuador, que sufrió el 30 de septiembre una sublevación de policías en demanda de beneficios económicos, hecho que el gobierno de Rafael Correa califica como un intento de golpe de Estado y de magnicidio.
Esta decisión, que suena muy bonito porque todo lo que suena a democracia suena muy bien, muy probablemente terminará convirtiéndose, tarde o temprano, en un dolor de cabeza para el organismo y, quizá, en una fuente una tensión entre los miembros. Hoy, esta decisión parece una medida sensata, pero es difícil imaginar cómo manejará la región este tema cuando existan colapsos institucionales o democráticos que vayan más allá de lo que sucedió en el Ecuador el 30 de septiembre. Para ilustrar este tema basta imaginarse qué habría pasado, por ejemplo, si este protocolo hubiera existido cuando se derrocó al gobierno democráticamente elegido, guste o no, de Lucio Gutiérrez.
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Correa la Liga y el EMELEC

Este post aparentemente no es sobre política. Pero lo es porque aborda un tema relacionado con la toma de decisiones y aunque la decisión a la que me voy a referir está relacionada con el fútbol, finalmente es una decisión. Y cada vez que se toma una decisión sobre temas públicos se está actuando políticamente.
El caso al que me refiero es el del decreto presidencial firmado por Rafael Correa según el cual la víspera del censo no se podrá realizar ninguna actividad pública, salvo los partidos por el campeonato nacional de fútbol. ¿Qué tiene de raro? Pues que con ese decreto, el equipo de la Liga deberá jugar, en Manta ante el Manta, pocas horas luego de su llegada de Buenos Aires donde perdió la semifinal de la Copa Sudamericana ante Independiente de Avellaneda. ¿Y qué tiene de raro eso?
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Otro misterio en el 30S

La madeja del 30S no acaba de desenredarse. La declaración de ayer del jefe del Grupo de Intervención y Rescate (GIR), coronel Lenin Bolaños, quien afirmó que el policía Froilán Jiménez murió a consecuencia de un disparo probablemente es militar, enreda aún más el caso y abre nuevas interrogantes.
Según el oficial, en la autopsia practicada al cuerpo de Froilán Jiménez se retiró una bala 223 o 556 que es munición de uso militar.

Este oficial sostiene que, a través de un análisis balístico se podría verificar que una compuesta de punta de acero y plomo, como la que fue encontrada en el cuerpo de Jiménez, es de uso del Ejército.

“Para la comparación nosotros ya le hemos entregado una munición al fiscal, con eso ya se pueden sacar conclusiones”, dijo en Radio Quito.

Sin embargo, expertos en el tema sostienen que también hay cuerpos de la Policía que usan armas de fuego que utilizan esas misas balas. El Grupo de Operaciones Especiales, GOE, por ejemplo.

En todo caso, la declaración de Bolaños abre la posibilidad de que las investigaciones, si se hacen de forma técnica y no política, revelen nuevos giros a lo que sucedió el 30S, en especial en lo que tiene relación con el sangriento rescate militar del Presidente.
Bolaños no solo basa su versión en el tema de la bala. Sostiene asimismo que existe un video que demuestra que militares disparan sus armas al momento en que sale el carro llevando en su interior al presidente Rafael Correa.

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¿Quién le teme a Carlos Vera?

Este fue mi análisis que se publicó el domingo pasado en la sección Política de El Comercio

Doriz Soliz ha hecho el mayor desmentido a Rafael Correa que se recuerde, solo comparable al de César Carrión cuando dijo que su superior no estuvo secuestrado el 30S.

Soliz, ministra de la Política, ha demostrado que el Gobierno sí le teme a Vera y que la indiferencia a su proceso revocatorio, de la que ha hablado su jefe incesantemente, es puro cuento. ¿Cómo? Con una carta a El Universo en donde le pide al diario que le entregue la información sobre el pago que Vera hizo por la publicación del formulario para la revocatoria que circuló el 7 de noviembre. ¿Para qué si ese tema no le preocupe al Gobierno ? ¿Porqué dice, en la carta, que lo que hace Carlos Vera “afecta directamente al Gobierno al que pertezco”?.

Pero el hecho de que Soliz le haya desmentido a su jefe no es lo que más interesa. Lo más llamativo de la carta son los argumentos según los cuales El Universo debe entregar esa información. Dice, por ejemplo, que la Constitución y la Ley de Acceso a la Información obligan a las instituciones públicas o privadas, que manejan dineros del Estado, a entregar información a quien lo pida. Por lo que se sabe, no hay dineros públicos en la revocatoria de Vera. ¿O sí?

Con la pretensión de Soliz de que la información de este pago debe ser pública porque “el contenido de la publicación se refiera a asuntos cuyo interés público es evidente”, se desnuda una de las más groseras intromisiones del poder en asuntos privados.

Lo único seguro es que por este desmentido, a diferencia del de Carrión, no habrá orden de prisión.

Soliz quiere ver el cheque de Vera

¿Por qué el Gobierno quiere saber cómo paga Carlos Vera sus cuentas en la campaña de revocatoria de mandato?
La carta que la ministra Doris Soliz envió a El Universo pidiéndole que entregue la información sobre el pago que ese diario recibió por el formulario inserto que circuló el domingo 7de noviembre abre, en efecto, una serie de interrogantes y reflexiones.
Hay varios niveles de reflexión que uno puede hacer. Uno es el puramente político. El hecho de que Soliz solicite esa información podría hacer pensar que al Gobierno sí le preocupa la iniciativa de Vera, contradiciendo lo que el presidente Rafael Correa ha dicho cada vez que se refiere al proceso revocatorio que lleva adelante el activista político. A fin de cuentas, si fuera cierto lo que Correa ha repetido hasta el cansancio, de que esa revocatorio no le preocupa, entonces ¿a qué viene la urgencia de Soliz por saber quién, como y cuánto se pagó por el formulario?
Sin embargo, una supuesta inquietud o nerviosismo del Gobierno por lo que hace Vera no parece ser una explicación absoluta.
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Correa olvidó al más peor de la película

Hasta el miércoles pasado, el coronel César Carrión era el principal responsable del intento de magnicidio que, según Rafael Correa, se quiso perpetrar el 30 de septiembre.
En la narración de Correa, el coronel Carrión intentó acabar con su vida de dos formas. Una fue al tratar de impedir su ingreso al Hospital de la Policía, colocando un candado en la puerta y tratando de escapar con las llaves. Según esta versión, si no es porque un agente de la guardia presidencial le dispara al candado, el magnicidio se hubiera perfeccionado. También dice la versión que un guardia presidencial (nunca dijo si fue el mismo del disparo u otro) evitó el crimen de Carrión al lograr arrebatarle las llaves para abrir la puerta al exangüe Presidente.
La otra forma de intento de magnicidio, según la propia víctima, consiste en la posibilidad de que Carrión hubiera intentado envenenarlo con cianuro. Hay testigos de ello, dijo la víctima de magnicidio frustrado.
Pero el miércoles 10 de noviembre, Correa fue hasta la Fiscalía para dar su testimonio sobre ese día y no dijo una sola palabra sobre Carrión.
¿Cómo es posible que tan perverso personaje y tan importante actor del intento de magnicidio no haya sido si quiera mencionado por Correa en su declaración ante la Fiscalía?
En efecto, cuando Rafael Correa se presenta ante la Fiscalía para narrar todo lo ocurrido aquel aciago 30 de septiembre, no le dedicó a Carrión ni una sola frase en las siete páginas de testimonio. !Ni una sola mención al terrible autor del intento de magnicidio en las siete páginas¡
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