El misterio de las balas ausentes

Hace poco nos dolíamos por el hecho de que la gran conversación nacional se haya centrado en si el 30-S hubo un golpe de Estado, como sostiene el Gobierno o una intolerable insubordinación policial como sostienen los escépticos y no en lo que nos parecía lo más importante: el esclarecimiento de la muerte de al menos 5 ecuatorianos, en un operativo militar que a cualquier espíritu civilista debe haberle parecido excesivo y brutal.
Y ahora nos topamos con la bizarra noticia de que los peritos no han podido encontrar las balas en los cuerpos de dos de los militares muertos. ¿Que pasó con las balas? El tema es complicado. Según dijo Carlos Meza, director de una firma pericial que fue contratada por el Ministerio de Justicia para estas tareas, no se pudieron encontrar las balas, a pesar de que los cuerpos no tienen orificio de salida. “En algún momento estos cuerpos fueron intervenidos quirúrgicamente, no se dónde, pero se les extrajo las balas”, dijo Meza en entrevista en Ecuavisa.
Sin estos proyectiles, sostuvo el perito, no puede haber un estudio sobre de dónde y quienes hicieron los disparos. La duda sobre si alguien está ocultando es desconcertante. Se podría podría pensar que durante los intentos de salvar las vidas de los dos soldados se extrajeron las balas y que, en medio de la desesperación, nadie se preocupó por entregarlos a las autoridades. Pero también es sospechoso que, como dijo Meza, no haya habido una adecuada cadena de custodia de los proyectiles.
El tema de las balas desaparecidas no es lo único que llena de espeluznante sombras a este caso. Meza también reveló que a su firma no se le permitió participar en otra diligencia similar, esta vez en el Regimiento Quito, porque aparentemente había un pedido para que su firma no esté presente. Según Meza, el pedido se basaba en algún motivo de seguridad. Absurdo y lo que es peor, terriblemente sospechoso.
Si existe un ocultamiento en este tema es porque hay alguien que no quiere ser responsabilizado por las muertes. Y eso hace que todo este caso sea particularmente siniestro y triste. Sin duda, la noticia sobre las balas ausentes obliga aún más a que exista un verdadero y transparente esclarecimiento del operativo militar con el que se rescató a sangre y fuego al presidente Rafael Correa del hospital de la Policía.

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8 Respuestas a “El misterio de las balas ausentes

  1. Durante estas últimas 3 semanas he dedicado un poco más tiempo a leer versiones que sustenta y que niegan que en Ecuador hubo un intento de golpe de Estado; más como ejercicio pedagógico, a esos comentarios los he sometido a varias prueba de falsación. Hay indicios que los que sostiene que fue intento de golpe argumentan tesis declarativas y coyunturales; por el contrario quienes sostienem que no hubo tal acción, sostiene sus tesis con argumentos técnicos y referenciales. Su post sobre las balas perdidas abona a los argumentos técnicos. Sin embargo los argumentos coyunturale se están imponiendo por la fuerza y la presión.

  2. Francisco Páez Molestina

    Al leer el articulo de Martin Pallares, comparar con los dichos en editoriales precedentes y con lo que dice el comentario anterior no puedo dejar de pensar en el dicho “No hay verdad ni mentira, todo es segun el cristal con que se mira” Si no hay datos tecnicos, como se interpreta que la policia, con obligacion legal de hacerlo, no haga la autopsia, pero desaparecen las balas causantes de las muertes, impiden la entrada de tecnicos. Si no hay conspiracion ¿que hacian los legisladores en el Le Park? ¿quien dirigia la conspiracion contra Lucio y organizaba las diarias y continuas manifestaciones? ¿que sucedia en Quito y otras ciudades; si Correa se quedaba asustado en Carondelet? ¿como puede calificarse la conducta de la guardia legislativa?

  3. Estimado Martín
    He leido con interés su blog y de ello se puede puede determinar que efectivamente, la cadena de custodia que estaba a cargo de la policia perdio o extravió las balas…. Es obvio que existe gente interesada en que no se esclarezca los hechos y de esta manera decir que Correa es el único culpable y que los policias insurrectos, que recibieron a bala a los militares eran solo simples ciudadanos malinformados que defendian sus derechos…
    Los hechos que tanto se publicitaron en las imágenes en los diarios y la tv donde se aprecia a estos malos policias, encapuchados, golpeando ciudadanos o simplemente incumpliendo con sus obligaciones, mientras los ladrones hacian de las suyas, solo pasaran a formar parte del anecdotario nacional….
    Luego sociedad patriotica, madera de guerrero y demás pedirán la anmistia, el perdón y olvido y que todo sea solo consecuencia de una mala decisión de Correa en ir a un cuartel de la policia (ojo se supone que es un lugar donde la ley y el orden manda y no una guarida de viboras) y exponerse y provocar a ciudadanos que estaban en una supuesta justa protesta…
    Me apena ver como los ecuatorianos nunca esclarecemos totalmente los hechos, no es la primera vez y creo que no será la última, nunca asumimos nuestras responsabilidades y en todo momento culpamos a otros de todo, desde la pobreza hasta los peores actos vandálicos.
    Para muchos de de nosotros, todo esto son solo reacciones lógicas y justas…
    Hasta cuando cambiaremos y vivamos en un país donde amemos la verdad, el orden constituido y la justicia, donde las personas que incumplen la ley no dejan que pase el tiempo y luego reaparecen con cinismo y sinverguenceria, donde por fin pensemos que la viveza criolla es un mal y no una virtud…
    Hasta que la educación se imponga, seguiremos tumbando presidentes, que nosotros mismo los elegimos, esperando que un mesias nos salve o oponiéndonos a todo sin argumentos más que las armas, la protesta callejera o el cierre de vias.
    Dejemos por esta vez de ocultar la verdad y dejemos a un lado la cultura del dejar hacer y el dejar pasar…

  4. A continuación hay un texto muy interesante, que no es mío, pero con el cual estoy muy de acuerdo, y que creo deberia leer todo ecuatoriano, incluido los periodistas que tan enconadamente defienden tal o cual punto de vista. Yo creo que hay cambios en el país que están poniendo nerviosas a las grandes oligarquias de siempre, como esto siga así empezaran a sudar frio, si el país logra tener una democracia firme y fuerte y un tribunal de justicias bien puesto…se empezará a investigar a todos los gobiernos anteriores, y tendran que rendir cuentas y explicaciones de tantos y tantos años de mal manejo, que digo mal manejo, expolio de nuestras riquezas…por poner solo un ejemplo ¿porqué se permitian usufructos tan abusivos a la grandes empresas petroleras????

    Sr. Ramiro Campos, es agradable encontrar un poco de luz en este tunel de insensateces.

    A continuación el texto:

    Lizardo Herrera

    El 29 junio de 1973, el camarógrafo de argentino-sueco, Leonardo Henrichsen muere en las calles de Santiago de Chile. Henrichsen se encontraba filmando la asonada golpista conocida como el “Tancazo” en contra del presidente Salvador Allende. Para su mala fortuna, mientras su cámara enfocaba a un grupo de militares rebeldes, uno de ellos, el cabo Héctor Hernán Bustamante Gómez, le disparó de frente y a quemaropa. Inmediatamente, vemos como la cámara se desestabiliza y Henrichsen cae al suelo filmando su propia muerte.

    ¿Por qué hablar ahora de Henrichsen? ¿Qué sentido tiene su muerte en el Ecuador del octubre del 2010? En Chile, el gobierno de la Unidad Popular (1970-1973) construyó su plataforma de gobierno a partir de la idea de una revolución socialista por la vía pacífica y democrática. Este ideal tuvo gran acogida entre los sectores pobres, quienes se movilizaron para elegir y apoyar el gobierno del Presidente Allende.

    (antropologiavisual.cl)

    El magnífico documental del director chileno, Patricio Guzmán, La batalla de Chile, nos narra en tres partes y desde la perspectiva de lo que denomina la lucha de un pueblo sin armas los eventos que desembocarían en la dictadura del General Augusto Pinochet el 11 de septiembre de 1973 y en la muerte del presidente Allende. Guzmán nos muestra, en la primera parte, cómo la derecha chilena poco a poco fue creando las condiciones para el golpe de Estado; en la segunda, se observa cómo se llevó a cabo este golpe y, en la tercera, constatamos cómo los sectores populares y el sindicalismo, quienes con una organización masiva sin precedentes –“el pueblo sin armas”-, rompían las diferentes formas de bloqueo político-económico y luchaban para defender al gobierno de la Unidad Popular al que consideraban como suyo.

    El presidente actual del Ecuador, Rafael Correa, al igual que Allende construyó su plataforma política desde la oferta de una revolución pacífica y en las urnas y también goza de una alta popularidad. Pero a diferencia del gobierno de la Unidad Popular, primero, no está forzado a confrotar el obstruccionismo permanente e irracional de una mayoría parlamentaria, la cual para 1973 promovía abiertamente la intervención de los militares para destituir a Allende. Segundo, Correa tiene un conflicto permanente con los sindicatos y los movimientos sociales e imprime a su gobierno un tinte altamente tecnocrático que lo diferencia del de la Unidad Popular.

    Sin embargo, ambos gobiernos coinciden en la creación de un ambiente de extrema polarización en donde como bien lo afirma mi amigo Esteban Ponce cada vez estamos más abocados a tomar partido por una opción para rechazar la otra perdiendo los matices tan necesarios para conservar una postura realmente crítica y progresista. Es decir, de poco nos sumergimos en un juego perverso en donde criticar la una pocisión significa alinearse con la otra. En el caso de Chile, esta polarización radical, a pesar de mi enorme simpatía con el gobierno y la figura de Allende, llevó al país al borde de la guerra civil en donde el campo político se dividía en dos frentes irreconciliables: o se estaba con lo que la derecha reaccionaria descalificaba como “comunistas asquerosos” o se tomaba partido por lo que la izquierda tildaba de “momio criminal”. Poco a poco se fue perdiendo la posibilidad de tender puentes entre los diferentes grupos y se asistía a una lucha de clases sin cuartel en donde el otro era definido como el enemigo. Esta polarización, como era de esperarse, por la desventaja tanto en el Congreso como en las Fuerzas Amadas desembocó en la victoria de la derecha irracional con la consecuente implatación de una dictadura a la que no le cabe otro adjetivo que el de criminal, la cual se encargó de barrer con la admirable organización popular que sostenía a Allende en el gobierno –aunque la organización popular en su gran mayoría no era armada cabe aclarar como bien lo muestra Guzmán que facciones del partido Socialista y el MIR promovían la entrega de armas al pueblo o la resistencia armada y este discurso radical fue uno de los justificativos que buscaba y utilizó el golpismo para imponer el terror.

    En las circunstancias actuales del Ecuador, es evidente que el gobierno de Correa ha tocado abiertamente los intereses de grupos de poder que estaban desde hace mucho tiempo enquistados en el Estado y que usufructuaban inmoralmente de éste último. La reacción de estos grupos como era de espererarse ha sido furibunda expandiendo una serie de mentiras y temores con el fin de desestabilizar al gobierno. Sin embargo, a mi entender, Correa también ha reaccionado de mala manera, especialmente, reificando la figura del “técnico” para silenciar a quienes no piensan como él. Por eso, su frase recurrente: “Confíen en nosotros porque sabemos lo que hacemos, estamos muy bien preparados”. Como en el Ecuador, la gran mayoría no somos técnicos no nos quedaría otro camino que confiar en el presidente. Además, el discurso de Correa también contribuye a la polarización muchas veces innecesaria porque no se dirige exclusivamente en contra de los conspiradores, sino que intenta sentar un principio de autoridad que descalifica al otro por medio de múltiples insultos e impide que los diversos -el Ecuador es ante todo una nación diversa- nos sumemos a un proyecto que nos concierne a todos. Apelar a la confianza, recurrir a un lenguaje intolerante e impedir una participación efectiva de los diferentes sectores de la población, desde mi punto de vista, no es una posición democrática.

    Sin embargo, no traje a la memoria la imagen de Leonardo Henrichsen para atacar al gobierno, sino para aportar un poco de más racionalidad al debate político ecuatoriano. En Chile, tras la asonada fracasada de “El Tancazo”, la derecha irracional immediatamente salió a vociferar que no había existido ningún intento de golpe de Estado, que todo se trataba de una mañosería del gobierno de turno, de un auto-golpe, para lograr un golpe de efecto en la opinión pública. En el país, la oposición ha tomado el mismo giro hipócrita y dice lo mismo de los desafortunados sucesos del 30 de septiembre.

    Más allá de que la “rebelión policial”, a la que por allí le han puesto el nombre de “El Chapazo”, haya sido planificada o no –personalmente me inclino a creer que sí-, es un absurdo no considerar que en esa insubordinación la vida del presidente estuvo en peligro y que éste estuvo retenido en contra de su voluntad en el Hospital de la Policía. Por eso, defender ahora a los amotinados como personas que reivindicaban únicamente sus intereses gremiales significa ocultar malintencionadamente el verdadero problema. Tampoco podemos dejar de considerar que en este caso la rebelión se trata de una de carácter armado y cuando los militares o los policías se levantan en armas siempre habrá el riesgo de que alguien se tome ilegítimamente el poder por la fuerza. Asimismo, resulta que ahora la oposición derechista en el Ecuador, al igual que la chilena del 73, contradictoriamente defiende lo que su ideología critica: una demanda gremial. El discurso neoliberal se opone abiertamente al déficit fiscal y, por ende, a cualquier reinvindicación salarial en el sector público porque ésta va en contra de la austeridad fiscal –algo similar sucedió en Chile con el paro de la mina de El Teniente o de los camioneros.

    Sin embargo, lo peor de todo, es que ahora aparecen los demagógos de siempre que dicen defender los derechos humanos de los policías. Es cierto, que hay que defender los derechos de nuestros policías con decisión, valentía y frontalidad, porque la vida de cada uno de ellos es importante; pero esto no significa que ellos tengan carta blanca para atentar contra los derechos humanos de otras personas por más criminales que éstas fueren. Los derechos humanos son universales y no selectivos. En este caso, la selectividad más bien es un indicio de que se desea recurrir a formas no menos criminales de violencia como lo hizo Pinochet para acabar con lo que el dictador y su bando calificaron como “comunistas asquerosos” o “la nefasta influencia del marxismo”.
    Si la derecha y la oposición se quejan de la intolerancia de Correa, les propongo en cambio que contribuyan con un gesto de buena voluntad para recuperar la cordura: dejen de buscar la quinta pata, condenen abiertamente lo sucedido el 30 de septiembre y colaboren para sancionar a los insurrectos. Cualquier persona que cree en la democracia está en la obligación de condenar de manera enérgica todo tipo de insurreción en la fuerza pública porque allí participa una fuerza armada que saca ventaja ilegítimamente de las armas públicas en contra de un sector de la población que se encuentra desarmado. Si reclamamos más racionalidad por parte del gobierno, no caigamos en la irracionalidad de justificar lo injustificable porque la democracia se contradice abiertamente con cualquier tipo de rebelión en las Fuerzas Armadas o la Policía por más justas que éstas pudieran ser.

    • David Campos.

      Estoy de acuerdo con usted con respecto a que hay cambios en el país que están poniendo nerviosa a las grandes oligarquías de siempre, pero lamentablemente estos cambios benefician principalmente a las nuevas oligarquías, que son los grupos económicos que están detrás de R.Correa. Entonces el pueblo sigue fregado porque el cambio prometido por R.Correa cuando estaba en campaña ha sido cambio de caras de la oligarquía, el “quítate tú que me pongo yo” significa que ahora no ordeñan al país los mismos de siempre, porque en su lugar están los “nuevos” que con el beneplácito y complicidad de funcionarios de este gobierno están saqueando los recursos del país incluso mas que antes. Sin embargo el sistema nefasto que perjudica al país sigue funcionando por detrás igual que antes y en muchos casos peor ya que ahora está de moda las “emergencias permanentes” del gobierno que le permite entregar a dedo contratos jugosos a quienes ellos quieren. El sistema de compras del gobierno no es mas que una cortina que permite el “lleve” de manera sistemática. El centralismo y la concentración de poderes le permite al presidente hacer lo que le de su regalada gana, dejando como niño de pecho al tan criticado León F.C. La inseguridad ciudadana está en marcha todos los días. El desempleo ya es de todos y la Pasión por la Plata es pan de cada día en este gobierno. Entonces no me vengan con cuentos chinos… Abre los ojos Ecuador que te están goleando…

    • En otras palabras lo que quiere David Campos es que le sigamos el juego al R.Correa y que todos opinemos como él, acallando nuestra verdadera forma de pensar, pero increíblemente no le exige nada a este gobierno, ni siquiera le pide que deje de insultar a la policía cada vez que puede, culpándolos sin pruebas… Cómo podemos personas racionales acolitar los actos y la ideología malsana de este gobierno, si se puede ver la manipulación diaria y los actos de corrupción constantes??? Lo que si le exijo a este gobierno es que deje la demagogia y el teatro y le llame a las cosas por su nombre: hubo una revuelta policial, pero no hubo intento de golpe de estado. Que se Castigue a los que organizaron y participaron de esta insurrección policial de acuerdo a las leyes, porque pusieron en peligro la vida de los ciudadanos, pero no me vengan con el cuento del golpe de estado, ahí si se nota que quieren meternos cuento… eso no se lo cree ni la mamá a R.Correa.

      • David Campos

        Sr. Velez

        No, creo que no ha entendido lo importante del texto, no quiero que piense igual que yo, no quiero que se deje de cuestionar a Correa esa falta de mano izquierda para tratar asuntos delicados, el primero que muchas veces siente verguenza por algún acto impropio de un presidente, soy yo, y más cuando uno es extranjero en tierras lejanas.
        Quizás le puede parecer que soy un defensor a ultranza de Correa, nada más lejos de la verdad, pero créame, no solo de El Comercio vive el hombre, hay más medios para informarse,no todos son del punto de vista de ustedes, y no me refiero a los medios oficilistas; en cambio ustedes en mi humilde opinion me dan la sensación de ser los portavoces de esos grupos oligárquicos que ahora tiemblan, lo cual para un medio de comunicación como el suyo, que se dice independiente y plural, es algo muy grave, gravísimo.
        Muchos somos los que pensamos que había algo más detrás de esa revuelta policial, no hace falta ser un detective para sacar esa conclusión, es muy posible que esos policias hayan sido utilizados (lease tontos útiles), por otros sectores afectados por el reordenamiento del sistema que pretende Correa.
        Es verdad lo que ustedes mantienen, nunca nadie se presentó para reclamar el puesto del presidente, pero eso no quiere decir que no estaba agazapado hipócritamente en la sombra a la espera de cómo se iban dando los acontecimientos (léase silencio complice de sectores de oposición). ¿Usted recuerda cómo defendió Zapatero a Aznar cuando era Chávez el que agredía verbalmente al expresidente español?, pues eso es lo que quiero de mí oposicion, cuando están viendo que su presidente está siendo agredido, que tengan altura de miras, porque lo cortéz no quita lo valiente, pero me demostraron y me siguen demostrando que eso es mucho pedir .
        Mire, para graficarlo mejor, si a usted le dan una fanesca en semana santa, pero por mucho que busque no encuentra el bacalao, eso no quiere decir que no hayan intentado hacer la fanesca, tan sencilllo como eso. Están todos los ingredientes menos uno y encima en semana santa, pues ya me dirán.
        Un saludo

    • David Campos,
      Aclaro que no soy asalariado de El Comercio ni de ningún periódico del Ecuador, pero sí hay personas que se están beneficiado económicamente con este gobierno y que se dedican a hablar en favor de éste porque ellos saben que si se acaba este gobierno se les acaba la teta. Por mi parte lo que hago es expresar por este medio mi punto de vista respecto de la “administración” de este gobierno, porque me parece el peor gobierno que hemos tenido, superando inclusive a los gobiernos anteriores que el actual tanto critica y sataniza. Las pruebas están a la vista. Y si usted dice que la prensa libre es portavoz de los oligarcas y que por eso tiembla, lo cual le parece gravísimo, no le parece mucho mas grave que este gobierno quiera poseer todos los medios de comunicación para presentar su “verdad”??? Para por medio de la propaganda oficial nos laven el cerebro todos los días a cada instante presentándonos un Ecuador que según ellos es el mismo paraíso, nada mas alejado de la verdad. A mi me parece que este gobierno es el que tiembla cuando la prensa libre investiga y publica la podredumbre de ellos, porque el que no la debe no la teme, verdad?.

      Si usted cree que los policías son tontos útiles que fueron utilizados por gente que estaba esperando la oportunidad para agarrar el puesto de R.Correa, con mas razón se necesita una investigación técnica, seria, independiente, no política. ¿Porqué entonces el gobierno se niega a hacer una investigación profunda??? ¿A que le teme tanto este gobierno?

      El “silencio cómplice de la oposición” (palabras de R.Correa) es una ridiculez mas del presidente, porque si la oposición no decía nada entonces es cómplice , pero si la oposición decía algo (como lo hizo después al pedir amnistía para los sublevados) entonces también está mal porque según él apoyaron el intento de golpe. En donde estamos??? Cada vez este país se ve mas ridículo desde afuera y desde dentro. Cómo es posible que este presidente nos haga el show a cada rato tratando de aparentar probidad cuando es el principal instigador del odio y la división de este país, es el que utiliza el poder judicial para perseguir políticamente a los que no lo apoyan??? R.Correa está constantemente obstruyendo la justicia y presionando a los jueces para que dicten orden de prisión contra quien no se presta para su “proyecto político” cavernícola. Ya sabrá que han dictado orden de prisión por 90 días para “investigación” contra Fidel Araujo por el terrible delito de hablar por teléfono cerca del hospital de la policía el 30-S, sabrá que ya está cerca de cumplir un año en prisión el dirigente de la FEUE Marcelo Rivera sin que le hayan dictado sentencia aún, porque R.Correa quiere que lo declaren terrorista, sabrá que ya fue apresado Cesar Carrión, director del hospital de la policía, por el terrible delito de no declarar que fue un intento de golpe de estado, como nos quieren hacer creer los del gobierno, sabrá que ya dictaron orden de prisión contra Mery Zamora, por incitadora, según R.Correa, sabrá que llamaron a declarar a Lourdes Tibán por aparecer entre los que pedían la amnistía para los policías sublevados, que es todo esto??? si esto no es persecución política, entonces tengo que creer que las cigüeñas traen a los recién nacidos también.

      Si los asesores del presidente requieren mostrar siempre un R.Correa con una imagen dizque fuerte, porque eso le favorece en las encuestas, entonces porqué no orientan toda esa prepotencia, ira, odia, desprecio, egolatría, fanfarronería y blah, blah, blah, hacia los delincuentes que ahora secuestran, matan, roban, violan a muchos ecuatorianos??? Hacia allá deberían dirigir los ataques, no hacia las instituciones del estado que primero desprestigia y destruye para ponerlas al servicio de este gobierno.

      Señor R.Correa me gustaría que un día dirija toda su energía en contra de los delincuentes, mulas, narcotraficantes, grupos terroristas y funcionarios corruptos, todo ese energía dirigida en contra de ellos seguramente beneficiaría mucho a la sociedad ecuatoriana. Que las leyes no sean a favor de los delincuentes, que no dejen salir a los delincuentes porque no pudieron dictar sentencia a tiempo, porque según este gobierno ellos también tienen derechos humanos, pero quien cuida los derechos humanos de las victimas??? Señores del gobierno están matando al pueblo mientras ustedes viven en sus burbujas placenteras, que se meta preso a los funcionarios corruptos que andan tranquilos por ahí. Se nota que el círculo de poder que rodea al presidente está muy enfermo y si R.Correa le sigue escuchando a ellos el Ecuador se va al abismo. Despierta Ecuador que te están goleando.

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