Fidel Araujo ya está condenado por magnicidio

Fidel Araujo se encargó de negociar magnicidio. Araujo ofreció dinero para matar a Correa. Titulares como estos serían inimaginables en un país donde existen derechos civiles como aquel que habla de la presunción de inocencia o del justo proceso.
Serían absolutamente inconcebibles en cualquier democracia más o menos madura si no hubiera habido antes una sentencia de un tribunal o un juez competente.
Pero no, estos titulares son perfectamente posibles y aparecieron en el Ecuador, donde los evangelistas de Montecristi prometieron un sistema justo y solidario.
Y no aparecieron en la prensa corrupta, mediocre y mentirosa. No, estos titulares aparecieron el viernes en las páginas del diario estatal El Telégrafo cuando Araujo, culpable o no de cualquier cosa, no ha cumplido aún ni con los 90 días de prisión a los que le condenaron hasta ser investigado por los sucesos del 30-S.
Estos titulares, en verdad, jamás hubieran aparecido si no fuera porque quien afirmó con seguridad que Araujo quiso matar al Presidente fue el propio Presidente. Y porque El Telégrafo no es sino un órgano más de la parafernalia gubernamental y no cumple con el más mínimo principio de un medio público.
Araujo puede ser culpable de cualquier cosa, pero mientras no se lo compruebe lo contrario es inocente.
Correa y El Telégrafo no solo que borraron de un plumazo la garantía que habla de la presunción de inocencia, sino que deberán probar lo que dijeron si no quieren quedar como mentirosos. Claro, eso en un país distinto a este.

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11 Respuestas a “Fidel Araujo ya está condenado por magnicidio

  1. Estimado Sr. Pallares:
    La estrategia de reposicionamiento publicitario del Mandatario, que ha costado muchas vidas inocentes y deterioro de la imagen de las fuerzas de control del orden; necesita una “cabeza de turco” que haga creible la “tesis del golpe de estado y magnicidio”.
    Una víctima mas no hace la diferencia, todo se vale cuando se trata de subir un puntaje alicaido en las encuestas.
    Afortunadamente la mentira tiene patas cortas, y muy pronto la realidad le ganará a la ficción.
    Con esa sangre fría y astucia plenamente demostradas por el “Goebbles costeño”, que espectáculo nos puede esperar a los ecuatorianos cuando las arcas vacías no permitan apuntalar con limosnas y mendrugos de pan los shows verborreicos de los sábados.
    Chávez que se creía el mejor discipulo de Maquiavelo, ha sido superado ampliamente por un alumno de Lovaina.

  2. Martín, desgraciadamente así es el país en que vivimos, si eres correístas puedes hacer y decir lo que te venga en gana. Ahí está en pleno estado de excepción hicieron su concentración en Quito.
    Por eso es que necesitamos conocer la verdad de lo que ocurrió el fatídico 30-S, no la verdad que nos quieren imponer. La asamblea ya se pronunció al decir que hubo un intento de golpe de estado pero se negó a iniciar un investigación más profunda, por qué será? qué tratan de ocultar? Y esta investigación debe involucrar al principal implicado que es Rafael Correa Delgado, quien debió evitar el enfrentamiento sangriento entre hermanos ecuatorianos. Me quedo con las expresiones de la viuda del sargento Froilán Jiménez: “ha muerto por la necedad de un hombre” y “me da mucho dolor de ver, como policía, que nos están dejando por el suelo”. Mi solidaridad con los familiares de los caídos, ellos son los verdaderos mártires. Ya basta de buscar chivos expiatorios.

  3. Es vergonzoso para los ecuatorianos ver lo que tenemos como gobierno. Descaradamente se viola el debido proceso y los derechos de los ecuatorianos so pretexto de magnicidio. Penoso ver que el mismo presidente viola constantemente la constitución hecha a su medida por sus propios asambleistas. Cuanto descaro. Pero como nada es para siempre, ya veremos lo que aparece cuando este gobierno no sea mas que un mal recuerdo para los ecuatorianos. Cuando ya no tengan el poder serán sentenciados uno por uno todos los que forman parte de este gran proyecto dictatorial que actualmente nos está destruyendo como nación. Ya está cerca la caída de los principales cabecillas en latinoamerica, entonces veremos que hacen los evos, los correas, los alvarado, los meras…

    • Deje de lamentarse y de hechar la culpa de todo al gobierno señor Velez, un pais no se hace grande con gente que siempre esta llorando o esperando que el gobierno haga milagros o lo que es peor, desear que cometa errores para verlo caer y ajusticiarlo, aprenda a respetar la eleccion de sus compatriotas y en vez de fomentar la discordia dediquese a trabajar con fe en el futuro, ya despues vendra un LFC, un Sixto o un Lucio para completar su felicidad y ahi seremos nosotros los de izquierda los que respetaremos al gobierno asi no hayamos votado por el.
      Que pena da, cada tema del blog parece un rosario, una vieja da la pauta y las demas viejas beatas con sus voces llorosas la continuan sin siquiera pensar en lo que dicen. Todos tenemos algo en comun, todos somos ecuatorianos y queremos a nuestro pais, entonces que esperar? comencemos haciendo algo por la patria hoy y seamos felices cada dia viviendo en ella

      • Xavier Vélez

        Ya sabemos quien es el mas llorón de Ecuador, aparece todos los sábados en sus cadenas pagadas con el dinero de los ecuatorianos. Yo le pregunto como podemos trabajar con fe en el futuro si vemos que se están llevando en peso al Ecuador los amigotes del llorón??? Cuantos años necesitan para que haya alguna señal de recuperación económica, 10 años como en Venezuela o 50 años como en Cuba??? Ya vamos a tener 4 años con esta revolución de fantasía y nos cansamos de que sigan experimentando con los ecuatorianos un grupo dizque de intelectuales mandados de Chavez y Fidel. Lo mejor que puedo hacer por la patria es no ser parte del rebaño y tomar conciencia de lo que realmente está pasando en este país… Abre los ojos Ecuador que te están goleando los del gobierno…

  4. He leído anteriores columnas y me parece que además de la capacidad argumentativa contaba con la fuerza de una verosidad no forzada. Para el caso concreto de lo escrito en este espacio, quisiera sugerirle que no se deje contagiar con la histérica posición de negar el atentado que sufrio la democracia el día 30 de Septiembre. La organización que está a la cabeza de ocultar el atentado contra la institucionalidad del país, tiene sufientes mediocres que sustente una verdad impuesta por la narcopolítica para volver al Ecuador un escenario de caos que permita el libre paso armas y drogas para Colombia. Le recomiendo que investigue más a la hora de escribir textos que expongan las razones por las cuales se dieron el fatídico jueves.

  5. Poder y verdad

    Sebastián Mantilla Baca|MIÉRCOLES 20/10/2010

    No hay ningún acontecimiento, ninguna palabra o afirmación cuyo sentido sea unívoco. Sostener esto produce generalmente sospechas.

    Para el filósofo francés Gilles Deleuze, la idea pluralista de que una cosa tiene varios sentidos, de que primero puede ser una cosa y luego otra, es una de las conquistas de la filosofía. No es relatividad extrema sino reconocimiento de nuestras propias limitaciones.

    Poder y verdad, en lugar de ser sustancias compatibles, son polos que se repelen. El primero, por lo general, quiere forjar la verdad. Lo otro, al contrario, a través del ejercicio de la crítica, desnuda al poder. Lo cuestiona, contradice y lo pone en duda.

    Los grandes giros de la ciencia, de la misma filosofía, se dieron cuando la “verdad” del poder fue puesta en cuestión.

    Cuando vemos nuestra triste y penosa realidad, las contradicciones son evidentes. “Revolución” y “cambio” han sido, sin más, los componentes discursivos de formas tradicionales de ejercer el poder. El bálsamo que impide generar fisuras. Aquello que permite mantener el vínculo, la unidad en medio de un mensaje que divide y contrapone a la sociedad.

    En el ámbito de la crítica el aire que se respira no es más que la de un nuevo conformismo, de nuevas sumisiones. El poder ha logrado que los intelectuales no piensen. Incluso diría que, en una especie de síndrome que producen los regímenes poco democráticos, estos persistan en repetir los dogmas y las verdades aparentes.

    Uno puede comprender que el acomodo al establecimiento, al reparto de cargos o favores, produzca cierta falta de agudeza. Pero que esto lleve a estados escandalosos de alienación y de sopor, eso sí debería preocupar.

    La victimización, en la llamada intelectualidad de izquierda, de quien es reflejo pleno de la vanidad y la perfidia, solo ha servido para mostrar su servidumbre. Pararon de pensar, como sacerdotes de nuevos y antiguos dogmas. Y es que no solo están convencidos de ello. Las migajas que recogen parece que es suficiente para saciar su hambre.

    Si en realidad existe en el Ecuador una intelectualidad que haya abandonado el amodorramiento y la sumisión, deberían, entre otras cosas, desenmascarar al poder. Recordando a Nietzsche, la verdadera realización de la crítica, la única manera de realizar la crítica total, es hacer filosofía a martillazos.

    Es realmente escandaloso no solo ver cómo antes hablaban de tumbar al dictador Gutiérrez y ahora de defender hasta la muerte la democracia. ¿Se puede tan rápido cambiar de opinión? ¿La crítica comienza y termina en los límites del discurso oficial? ¿Su liviandad dependerá del tiempo que dure su acomodo al poder?

  6. Un pueblo, una nación

    Benjamín Fernández|MIÉRCOLES 20/10/2010

    De las palabras más recurridas en la política es evidente que: pueblo o popular se destaca entre las primeras. Los líderes se llenan la boca de algo que en el imaginario colectivo representa los valores más prístinos de la vida social. Lo hacen generalmente de manera cínica porque en su comportamiento desde el gobierno lo que menos les importa es ese conglomerado al que la pobreza y la marginación les ha privado justamente del raciocinio de distinguir al honesto del pillo. Hay que gritar a voz de cuello que uno es pueblo y repetirlo miles de veces hasta que la gente se convenza que detrás de una miserable suma de dinero mensual entregada en forma de subsidio, existe un “el compromiso con el pueblo”. Ese gobierno que da unas cifras que conoce muy bien, es incapaz de alcanzar los grandes objetivos que dice proclamar, se ufana que lo hace en nombre del mismo pueblo al que dice defender de los truhanes, canallas y ladrones de otros tiempo. No se dan cuenta generalmente que repiten sus acciones los mismos defectos que decían querer corregirlos.

    América Latina sigue caminando en círculos. Damos vueltas retornando siempre al mismo sitio que habíamos partido. Hemos destruido las pocas instituciones que podrían funcionar para luego volver a reconstruirlas con una gran pérdida de tiempo, recursos y esfuerzo. Requerimos una lógica centrada en los resultados, una política que pueda medir la distancia que separa entre el discurso y la acción. Separar la cháchara de lo real y en base a ello distinguir con claridad a los canallas, que hablan en nombre del pueblo pero viven en contra de el. No es suficiente la literatura como fuente constructora de la realidad. Ella rinde mejores frutos en la ficción y de eso hay muchos ejemplos en América Latina incluido el último premio Nobel, pero seguir invocando personajes que solo viven en la imaginación de quienes lo usan para propósitos malsanos y ruines es criminal.

    Los niveles de pobreza no soportan más mentiras ni sofismas. Debemos emprender es una labor titánica de transformación de nuestros esquemas educativos donde se han incubado esas visiones oníricas de pueblo que muchos proclaman aunque jamás la vivan. Necesitamos más esfuerzo en carreras técnicas que nos enseñen a ser justos como las matemáticas en cuyos niveles mundiales ni siquiera cualificamos. Cuando a los líderes políticos la palabra pueblo les demande entonces habremos nacido como nación para emprender en la diversidad, en el pluralismo y en el respeto un nivel de relacionamiento que permita crecer en oportunidades democráticas. Si seguimos declamando el concepto sin abordar el fondo habremos potenciado el rito electoral para vaciarlo del evangelio democrático Seguiremos fragmentados y separados para beneficio de los pillos de siempre.

  7. ‘Coincidencias’
    Emilio Palacio. El Universo

    El hombre primitivo tiende a darle una enorme importancia a las coincidencias más extrañas. Ve pasar un gato negro y si muere en ese instante un amigo o familiar, sacará la conclusión de que los gatos negros traen mala suerte. A partir de allí, no recordará jamás al millón de gatos que antes se le cruzaron sin consecuencias mayores, pero cada vez que la “extraña coincidencia” se repita, el mito afianzará sus raíces en esa débil mente.

    El científico, por el contrario, desconfía de las coincidencias. No come gatos negros. Exige pruebas, hechos objetivos, que demuestren ante todo los vínculos materiales que supuestamente existirían entre ambos acontecimientos. Y sin esas pruebas, descartará la “extraña coincidencia” como una vulgar superstición.

    La Revolución Ciudadana, siguiendo el ejemplo del hombre primitivo, ha levantado toda su teoría del “golpe de Estado” sobre un montón de “extrañas coincidencias”.

    Lucio Gutiérrez, por ejemplo, por una “extraña coincidencia” estaba ese día en Brasil. Pero en algún lugar tenía que estar, digo yo. ¿Por qué Brasil sería un lugar más “extraño” que otros? ¿Es que hay una lista de lugares “extraños” y otra de lugares a los que sí se puede visitar?

    Otra “extraña coincidencia”, favorita de los voceros del Gobierno, es que el día de la rebelión policial se vio a Fidel Araujo en las afueras del Regimiento Quito Nº 1 con un celular.

    En realidad, según Araujo, el asunto no tendría nada de extraño. Vive cerca del Regimiento Quito Nº 1, salió ese día temprano a hacer un depósito (tiene una papeleta para demostrarlo) y por supuesto llevó su celular, y cuando vio la protesta se acercó porque no soporta a este Gobierno, como millones de ecuatorianos.

    Pero supongamos que además fue a apoyar el golpe. ¿Cuáles son las pruebas? La “extraña coincidencia” no basta. Haría falta mostrar las armas, los panfletos, las instrucciones o los planos que supuestamente llevó. Algo. Pero no hay nada.

    Esta semana, uno de los canales del Gobierno reveló otra “extraña coincidencia”. En un programa que transmitieron el domingo y que luego han repetido, recordaron que la noche del 29 de septiembre, los asambleístas de oposición, por una “extraña coincidencia”, se reunieron en un hotel de Quito.

    Según los asistentes, tampoco hubo allí nada de “extraño” porque vienen haciéndolo desde hace tres meses, luego de que consiguieron detener la Ley Mordaza. Ese pequeño éxito unitario los animó a actuar como bloque, y cada cierto tiempo se reúnen, como puede atestiguarlo la prensa.

    Pero a los chicos del canal gobiernista esa explicación no los convenció, así que de algún modo consiguieron el video de las cámaras de seguridad del hotel (un hotel privado) que muestra a los asambleístas de oposición entrando y saliendo de los ascensores. Mostraron también la factura (un documento que no es público) de lo que consumieron. Además, la firma de la persona que pagó, y no me sorprendería si tienen hasta el número de su tarjeta de crédito. ¿Pero y sobre el contenido de la reunión? ¿Alguna intervención animando al golpe? ¿Algún texto incitando a la rebelión? Nada. La única demostración de que hubo una reunión golpista es… que la oposición se reunió.

    Los jefes de la Revolución Ciudadana tienen acceso completo a nuestras vidas. Ni la intimidad de los hoteles privados escapa a su ojo vigilante. ¡Dios proteja a los amantes, las cámaras del Gran Hermano los miran!

    Nos escuchan, graban nuestros movimientos, registran cada uno de nuestros actos. Pero ni así pueden demostrar lo que dicen. Son la Anti-Inteligencia. Lo único que tienen es el rastro de algunos gatos negros que más probablemente salieron a cazar ratones.

  8. A la ecuatoriana

    Manuel Ignacio Gomez Lecaro. El Universo.

    Durante un par de semanas los ojos del mundo apuntaron a Latinoamérica. Las cámaras, los micrófonos, los comentaristas internacionales y el show mediático mundial estuvieron en Ecuador, Perú y Chile. Primero el levantamiento de la Policía en Ecuador con su sangriento desenlace. Luego el Nobel al peruano Mario Vargas Llosa. Y finalmente el exitoso rescate de los 33 mineros en Chile.

    Las imágenes y mensajes que dejaron estas tres noticias en cabezas alrededor del mundo se podrían resumir así: Ecuador = inestabilidad y violencia. Perú = literatura y cultura. Chile = eficiencia y progreso.

    Mientras rescataban a los mineros chilenos, empezó a multiplicarse en Twitter un juego. Consistía en imaginar y escribir lo que pasaría “si los mineros fueran ecuatorianos”.

    “Si los mineros fueran ecuatorianos en vez de ayudarnos la NASA nos habría ayudado Pdvsa y la cápsula se llamaría Bolívar”, escribió alguien. “Ecuador TV sería la única cadena que transmite el rescate, de manera continua y obligatoria”. “Si los mineros fueran ecuatorianos los habría recibido Correa con la canción Patria Tierra Sagrada”, opinó otro. “Algún periodista de Gamatv diría ‘después de la larga noche neoliberal en la mina, ven la luz de la revolución ciudadana’”. “Si los mineros fueran ecuatorianos el presi diría ‘La mina ya es de todos’ y culparía a Lucio por el derrumbe”, comentó alguien. Y así, cientos más.

    Más allá de las bromas del momento, la mayoría de frases nos hablaban de un país que desconfía de sí mismo. Un país acostumbrado a la desilusión, el engaño y el fracaso de sus supuestos líderes. Si en Chile el presidente Piñera equiparó la frase “hacerlo a la chilena” con hacerlo bien, con unidad y esperanza; “hacerlo a la ecuatoriana” significaría lo contrario.

    Pero este sentido de orgullo y optimismo chileno no nace con el rescate de los mineros. Viene de mucho tiempo atrás. Es el resultado de un país que ha sabido vivir en democracia, en libertad, respetando su institucionalidad.

    Ese sentido de orgullo no se logra repitiéndonos mil veces “Patria tierra sagrada”, eslóganes esperanzadores o frases patrioteras. De poco sirven esas canciones si no hay trabajo. Si nos roban o matan en la esquina. Si las instituciones son un chiste y el Gobierno hace con ellas lo que quiere. Si la confrontación y el insulto son la norma, y la unión y la colaboración una extraña excepción. Si la posición gubernamental se basa en atacar, desprestigiar, buscar culpables ante sus fracasos y seguir prometiendo un cambio en lugar de demostrar resultados.

    Un escritor sonríe orgulloso mientras su país aplaude su éxito. Un minero abraza a su esposa mientras su país celebra. Un Presidente se abre la camisa y grita que lo maten, militares y policías disparan afuera de un hospital, un policía muere en la calle. Son las imágenes que dejaron nuestros países al mundo estas últimas semanas.

    No podemos basar la situación de un país en un solo hecho, en un solo triunfo o fracaso. Pero en esta ocasión, estos sucesos parecerían revelar mucho de nuestra realidad. En el caso ecuatoriano, una triste y decepcionante realidad.

    ¿Lograremos algún día que “hacerlo a la ecuatoriana” cambie de sentido?

  9. Que opiniones tan ilustrativas, frontales y valientes.

    Saludo especial a Xavier Velez y a todos quienes tienen el coraje de hacer comentarios sesudos y orientadores.

    Atto

    EL TRANSGRESOR

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