Comparar el depósito de Correa en Alemania con ir a Burger King es un insulto

La confusión que tienen los representantes de la “revolución ciudadana” sobre lo público y lo privado llega a niveles insospechados. Y pensar que eran los que ofrecieron recuperar lo público porque, decían, aquello había sido estropeado durante la larga, triste y oscura noche neoliberal.
Para Ricardo Patiño, canciller pero sobre todo amigo entrañable del Presidente, lo que haga Correa con su dinero es algo que compete exclusivamente a su fuero interno. Por eso, no hay ni que preguntarle ni preguntarse qué hace con su plata.
 Para Patiño, preguntarle a su amigo sobre cómo y en qué invierte su dinero, es comparable a preguntarle las razones por las que va a comer a Burger King o a las Menestras del Negro. Y aunque suene increíble esto es exactamente lo que dijo Patiño cuando alguien le interrogó sobre la noticia del depósito que hizo Correa en Alemania
La respuesta del Canciller, en esencia, el resultado de alguien que no tiene muy claro qué es lo que diferencia a las Menestras del Negro o Burger King con un tema profundamente público y que atañe, aunque Patiño nunca lo vaya a reconocer, a todos los ecuatorianos.
Lo que ocurre es que ni Correa ni Patiño se han enterado de que hace ya más de cuatro años dejaron de ser simples ciudadanos y que ahora son, gracias a los votos de los que tanto se jactan, administradores de lo público y representantes del Estado.  Aunque no quieran, la esfera de lo privado que tenían cuando no habían llegado al poder ahora es mucho más pequeña. Mientras más público es el personaje, dice una norma elemental, más pequeño es el círculo de su vida privada. Y manejar lo público no es lo mismo que manejar lo privado.
Lo que un Presidente haga con su dinero dice mucho sobre él. Tener información sobre lo que el presidente hace con su dinero no solo que es un tema de transparencia con los ciudadanos y contribuyentes, sino que constituye un indicativo clave sobre sus valores, prioridades y conducta. Obviamente, el caso de un ministro no va a ser lo mismo que el de un presidente, como también pretende comparar alegremente Patiño.
Saber que Correa decidió sacar el país algo más de la mitad de lo que recibió del Banco del Pichincha tras un juicio por daño moral es un derecho de los ecuatorianos, aunque esto no esté escrito en ninguna parte. Lo es porque la forma en que el mandatario se comporta en su vida privada revela su conducta frente a los temas que atañen a todos sus mandantes. El que Correa haya decidido llevar parte del dinero que recibió del Banco del Pichincha es la evidencia de algo, al igual que lo es el hecho de que no haya pagado el impuesto a la renta por haber recibido ese dinero.
Saber que ha hecho de la plata recibida del Banco del Pichincha, además, es derecho inalienable de los ecuatorianos porque durante uno de sus enlaces sabatinos, que es un espacio público financiado con dineros públicos, dijo abiertamente que haría con ese dinero aquello que le pidieran sus mandantes.
Hace poco más de un mes, el presidente de los EE.UU., Barak Obama hizo público toda su información financiera. Ahí resultaba interesante, entre otras cosas, ver que sus inversiones estén en fondos generales y no en empresas determinadas. ¿Por qué? Porque es importante que el Presidente, en este caso el de los EE.UU., no manifieste favoritismo alguno por una determinada compañía.
Resulta interesante, en todo caso, que en el país al que los defensores de la revolución ciudadana califican como el tumor primario de las noches neoliberales del mundo entero, exista transparencia en un tema profundamente público como este.
También es un derecho fundamental y sobre todo un asunto de absoluta justicia que los ecuatorianos sepan que el señor que casi cada sábado degrada a quienes sacan la plata del país haga exactamente lo mismo cuando tiene plata para sacar.
Decir, como ha hecho Patiño, que preguntarse por lo que el presidente Rafael Correa hace con su dinero es lo mismo que preguntar por qué va a las Menestras del Negro es un insulto a la inteligencia de los ecuatorianos. Y no hay derecho.
 

Tres conceptos prostituidos desde el poder

Hay ciertos conceptos inherentes a toda sociedad moderna y democrática que han sido prostituidos durante este Gobierno.
Uno de ellos es el de lo público. Con la creación de un millonario conglomerado ya casi monopólico de medios a los que se les ha puesto la etiqueta de “públicos”, cuando en la realidad no son sino instrumentos de propaganda partidista, la idea de lo público ha terminado convirtiéndose en gubernamental.

La aspiración legítima de llegar a tener un espacio de comunicación que sea de todos y no de unos (léase del partido en el poder) ha sido triturada con el agravante de que se lo hecho a expensas de millones de dólares y sin esperanza de fiscalización.
Otro concepto prostituido es el de lo ciudadano. A fuerza de cadenas y de la repetición enfermiza en cuanto discurso y “spot” publicitarios sea posible, la palabra ciudadano ha perdido cualquier connotación de participación. Ahora es tan solo un “sticker” del aparataje publicista de Carondelet. Mientras, los ciudadanos cada día son menos ciudadanos .

Ahora está en proceso de degradación absoluta el concepto de lo ecológico. La creación de unos impuestos a los que se ha tratado de ponerles de forma fraudulenta el mote de verdes o ecológicas es solo un paso más en la prostitución de un concepto indispensable.
La postura interesada y chantajista de que si no me dan plata saco el petróleo del Yasuní también mina la idea de lo que debe ser una auténtica vocación ambiental.

Así, el poder ha debilitado sus propios cimientos.

El bobo invento de los impuestos ‘verdes’

Es difícil escuchar tantos disparates como los que se han dicho a propósito del debate alrededor de los supuestos impuestos verdes que pretende cobrar el gobierno.

Establecer impuestos para las actividades contaminantes no es para nada absurdo. Por el contrario, las personas deben asumir la responsabilidad de la afectación que hacen al medio ambiente y lo normal es que paguen por aquellas actividades que lo perjudican.

Contaminar no es bueno pero muchas veces es necesario. Por eso está bien que quienes contaminan paguen un costo por ello. Sin embargo, regalar gasolina, lo que actualmente hace el Estado con los subsidios a los combustibles, debe ser sin duda la actividad humana que más deteriora el medio ambiente en el que viven los ecuatorianos.

Desde esa óptica, imponer impuestos supuestamente verdes mientras se regala el mayor agente contaminante no solo que es idiota, sino que es deshonesto, incoherente y anti ético. Es como entregar trago a un borrachito para que el final del día castigarlo con unas fuertes nalgadas.

Y eso es precisamente lo que hace el Gobierno que se ha inventado la categoría de impuestos ecológicos porque necesita dinero para saciar su hambre fiscal y no porque le importe en lo más mínimo el medio ambiente.

Hoy escuché decir a alguien que los impuestos que se pretende imponer a los carros es equivalente a subir el precio de la gasolina porque a la final se castiga a los dueños de los carros que son contaminantes. Desde el punto de vista del medio ambiente y de la convivencia cívica esto es un disparate porque lo mismo va a pagar el dueño de un carro que tiene una actitud responsable frente al medio ambiente y que prefiere usar transporte público para ir a su trabajo que aquel propietario de un vehículo que lo utiliza hasta para ir a la tienda de la esquina.

El ideal del ciudadano que solo utiliza el carro para el fin de semana y para las emergencias, será igualmente castigado que aquel que, estimulado por una gasolina barata, abusa del vehículo sin importarle en lo más mínimo lo que respire su vecino. O su hijo.

Sigue leyendo

El curioso nombramiento de Pablo Celi

Pablo Celi de la Torre como subdirector del Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED) de Unasur, que funciona en Buenos Aires bajo la dirección de Alfredo Forti, que también se desempeña como secretario de Estrategia y Asuntos Militares

Muy poco ha llamado la atención de que el Ministerio de Defensa de un gobierno que se ha autodefinido como la antípoda de la llamada partidocracia haya designado como representante del Ecuador ante el Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED), con sede en Buenos Aires, a Pablo Celi de la Torre quien ha trabajado con gobiernos durante el período llamado partidocrático.

Sigue leyendo

La sinvergüencería del despilfarro en El Telégrafo

Lo que se hace con los fondos públicos en el caso de El Telégrafo es pura sinvergüencería.

Y si sinvergüencería es el despilfarro que se hace en ese diario al que eufemísticamente se llama público cuando no es otra cosa que un infamante brazo propagandístico del Gobierno, aún peor es la desfachatez hecha pública por Rafael Correa cuando anunció que inyectará más dinero en esa empresa.

Según un informe de la Contraloría sobre el desempeño de El Telégrafo entre el 2007 y el 2010, tres millones han perdido los contribuyentes, porque las urgencias de Alianza País exigían que se regalen ejemplares .

El informe señala que El Telégrafo tuvo que pagar multas de hasta USD 75000 por retrasos en los pagos a la empresa alemana Koening & Bauer AG (KBA), proveedora de su nueva rotativa. Y como si fuera poco, USD 25 000 a la misma KBA para mantener embodegada la maquinaria, ya que al momento de la entrega, aún no estaban listas las instalaciones de la planta.

Es decir que a los 3 millones que se esfumaron por que alguien decidió que había que regalar algo que no era suyo hubo que pagar USD 95 000 por negligencias de los corazones ardientes.

Si El Telégrafo fuera una empresa privada, los alegres derrochadores de sus dineros hubieran tenido que responder ante la junta de accionistas. Pero como en el Ecuador de las mentes lúcidas parece sobrar la plata, al primer responsable de la empresa no le da empacho de decir que aún va a meter más plata.

Pura sinvergüencería.

Los invalorables aportes de Javier Ponce a la ciencia política

avier Ponce le ha hecho un gran bien al país al describir en apenas una frase la auténtica y más sincera identidad política de este Gobierno. O más bien dicho de Rafael Correa que no es lo mismo pero que, en estricto sentido de la realidad, es igual.

Según Ponce, era necesario dinamitar y destruir algo más de 60 retro escavadoras de los mineros ilegales de Esmeraldas porque de no haberlo hecho “los jueces corruptos les devuelven las máquinas a través de medidas judiciales” . Sí, en apenas una frase Ponce ha dejado en claro que en el Ecuador, mientras el poder lo ejerzan los iluminados que pueden intuir qué es lo que van a hacer y dónde están los jueces corruptos no hay necesidad de sistema judicial alguno. Lo que tiene el Ecuador, como lo ha confesado Ponce, es un sistema político en el cual el poder lo ejercen gobernantes predestinados por la divina providencia para administrar la justicia, porque solo ellos saben lo que es bueno o no para los gobernados.

Había que dinamitar esas retro escavadoras antes de que los jueces se pronuncien porque ya se sabía como se iban a pronunciar. Y no importa si por ahí hay leyes que dicen que no se puede atentar contra la propiedad privada por más que sus propietarios estén haciendo cosas ilegales si en su lugar hay quienes pueden saber qué es lo bueno para la patria.

La definición de Ponce expresa también una de las transformaciones más fundamentales que este Gobierno ha logrado realizar durante los 4 años de ejercicio. En el Ecuador de hoy, revolucionario y ciudadano, la presunción de inocencia ha sido reemplazada por la de culpabilidad. En tiempos de revolución ciudadana todos son culpables mientras no se demuestre su inocencia.

Lo dicho por Ponce no solo es una brillante definición académica de lo que es este Gobierno. Es sin duda un precedente importantísimo para el futuro. De hoy en adelante, cuando los predestinados de Carondelet se enteren de que los zapateros van a fabricar zapatos sin los permisos legales, podrán dinamitar sus talleres antes de que materialicen la ilegalidad. Cuando los iluminados sospechen que un juez va a absolver o a condenar a alguien de de una forma en la para ellos no es la correcta entonces se podrá dinamitar las cortes de aquellos jueces.

Lo dicho por Ponce asimismo es una forma validar la tesis de la guerra preventiva, que tan mala era cuando la defendía George W. Bush en Irak pero que tan buena ha resultado ser en Esmeraldas. Había que dinamitar las retro escavadoras antes que los jueces corruptos actúen.

Bien condecorado en el día del Ejército estuvo Ponce. Lo que ha logrado con su frase le hubiera tomado años a la academia definir

La oportunísima resolución de la Corte Suprema de Colombia

Con razón o sin ella, legal o ilegalmente, lo cierto es que la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Colombia de restarle validez a los correos hallados en los computadores de Raúl Reyes llega en un momento crucial. Demasiado crucial como para no pensar en cochinas coincidencias.
Por ejemplo: la decisión aparece pocas semanas después de que un instituto de investigaciones sociales inglés, para muchos de extrema derecha, hace la publicación de un estudio sobre los correos según el cual las relaciones de las FARC con el Gobierno del venezolano Hugo Chávez han sido bastante más estrechas de lo que se sabía.
En efecto, el International Institute for Strategic Studies (IISS), publicó hace muy poco un estudio en el que se mencionan algunos nexos de la guerrilla colombiana que bien podrían habar terminado en investigaciones comprometedoras. Entre las cosas que dice el estudio es que el gobierno de Venezuela había pensado en recurrir a las FARC para asesinar a opositores del chavismo.

Sigue leyendo